sábado, 22 de junio de 2013


Un libro ilustrado sobre testimonios que viven en primera persona el transitar del Exilio
Coordinación editorial: Federico Méndez 
Edita: CAR Mislata.
Escrito en castellano y valenciano, traducido al inglés.


“Exiliografías”

    Quizás el tiempo lo pueda decir, pero ser testigo en primera persona es un hecho. Resumir vida, exilio, vivencias, desesperanzas, recuerdos son los sueños de despertares ansiosos.

    Llevar una mochila repleta de recuerdos pesa más que una losa lapidaria. Así, configuro el futuro. Recuerdo aquel invierno del noventa (Cuba 1990, octubre) donde me dispuse a realizar un sueño; bajo el lema “QUIERO VIAJAR” anclado a mi camiseta fetiche. El sueño se hace realidad. Aterrizo en Bruselas, la ciudad de Peter Paul Rubens o de René Magritte y de otros insignes. Me vislumbro. Grandes vallas captan mi atención. “Que difícil ser humano y estar lejos”1. Atrás queda todo, familia, amigos, infancia, barrio y despiertas en otra dimensión.

    Una dimensión infinita que presupone el “no retorno”. Difícil aceptar y asimilar pero era un sueño. El sueño transitó a la realidad (no pidas mucho que al final se concede) y así fue “exilio”.
    Es duro mientras persista. Calladas maneras de llevar un lastre. En soledad se sufre, en compañía se notifica pero al final, un lastre. Te golpea cuando menos te lo esperas. Cuando te preguntan ¿Cómo estás?, has de responder ¡Bien!, pero jode. Es incierto. 

     El exilio es una enfermedad crónica. No tiene cura. Algunos expertos te recetan 3 pastillas de afecto, dos cucharaditas al levantarte de jarabe de esperanza pero al final formas parte de los enfermos crónicos. Enfermedad incurable aunque experimentes el retorno. Regresar tampoco cura. En el camino lo has perdido todo: la familia, recuerdos incinerados y los amigos dejan de existir.

   El barrio natal en ruinas. Quizás allí ni tan siquiera sepan quién eres. Mal ejercicio de indiferencia. Ya no eres ni de aquí ni de allá. ¿Cómo definir este surrealista estado de coma? Todo es posible lejos de tu tierra: EXILIO, dolencia crónica.

Arístides Rosell


1.-  Odette Alonso , poemario